sábado, 20 de agosto de 2022
EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO AGOSTO 2022
UN MODELO SOSTENIDO SOLO CON VIOLENCIA
Mucho se habló, se
sigue hablando y seguiremos escuchando palabras y frases que en forma
permanente llegan a nuestros oídos: no se puede salir de casa por la inseguridad,
la gente está muy violenta ya es imposible caminar por la calle y otras de un tenor similar. ¿Nos hemos sentado
a reflexionar alguna vez a que se debe eso que llaman inseguridad? ¿Somos
conscientes del por qué se ejerce tanta violencia en la sociedad?
Es verdad, a diario
sufrimos ciertas formas de violencia que alteran nuestro carácter y muchas
veces nos vuelve violentos a nosotros mismos, salimos de nuestro hogar para
concurrir al trabajo, a la escuela, a realizar las compras o simplemente a
disfrutar de una caminata y sentimos esa sensación que algo no cuadra, que no
está bien. Parecería que actualmente el clima social está un poco enrarecido,
que nos altera y la mayoría de las veces no sabemos a que se debe.
Ese halo de
violencia que a veces es real y muchas otras llevamos dentro inconscientemente, pero que de todas maneras
nos altera y limita nuestra propia forma de vivir, queremos ser felices pero
hay algo que molesta y nos angustia.
Sabemos que hay
diversas formas de violencia: verbal, física, psicológica y que todas si
perduran en el tiempo van afectando y alterando nuestra vida, sea como víctimas
o victimarios en su ejercicio. Nos encontramos entonces que llegamos a
cosificar al otro/otra, a determinados grupos y de esa manera vamos modificando
nuestra escala de valores y aquello que veíamos como bueno, ya no lo es tanto y
quizás lo vislumbramos como malo, sin saber porque. Al llegar a esta altura
donde los demás ya no son personas sino cosas, aparece el fantasma del odio. Y
así como hay diversos tipos de violencia, también el odio comienza a tener
otras tipificaciones: odio personal, racial, religioso, deportivo, político, en
síntesis al distinto o al que no tiene nuestra misma forma de pensar.
Hasta aquí un análisis
del tema a nivel personal de cada uno de nosotros/as, pero lo peligroso es
cuando el odiar se expande en todo un grupo social, sea por su clase, por su
ideología y lo más grave cuando estos grupos lo hacen para no perder sus
privilegios y sus intereses, entonces las consecuencias sociales son terribles
y como veremos más adelante monstruosas.
Podemos hacer
referencia a la historia de Caín y Abel en el libro del Génesis del Antiguo
Testamento, de allí podemos extraer algunas reflexiones: comienza con la
envidia, oculta en el corazón del ser humano, el mal está agazapado a las
puertas de tu casa, pero tú debes dominarlo.
La envidia no
reprimida es fuente de violencia: “Quién odia a su hermano es un asesino” (1
Juan 3,15) y matar a cualquier ser humano es siempre matar a un hermano nuestro.
Violencia “justa” – violencia “injusta”
En el mes de agosto rememoramos algunos de estos hechos que enlodaron de sangre nuestro suelo patrio, en distintos lugares geográficos, pero en este país.
domingo, 15 de mayo de 2022
EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO MAYO 2022
¿Desde cuándo existe la guerra?
Quienes hoy vivimos, o
sobrevivimos, en esto que hemos denominado humanidad podemos decir sin pecar de
exagerados que hemos vivido permanentemente en guerra. Siempre en algún lugar
del planeta alguien se está tiroteando o mejor bombardeando con otro u otros.
En mi caso tenía tan solo tres años cuando culminó la denominada Segunda Guerra
Mundial, luego escuchamos sobre la Guerra de Corea, la de Vietnam, que la de
los 6 días, así permanentemente en el cotidiano devenir de nuestra existencia.
Esto a nivel mundial que no nos influía directamente en los conflictos, pero en
nuestro querido país también hubo bandos que se han tiroteado entre sí, en
estos casos siempre la víctima principal fue el propio pueblo. No puedo dejar
de recordar con mis 14 años haber vivido algo que creo no ha ocurrido en otros
países, fuerzas armadas propias bombardearon a mansalva a inocentes transeúntes
que en ese momento estuvieron por razones del destino en nuestra Plaza de Mayo,
de pronto una escuadrilla de aviones dejó caer no sé cuántas toneladas de
bombas sobre ellos, ¿dejó de llamarse guerra por qué no había un bando armado
enemigo? Que cada quién lo juzgue como mejor le guste.
Indagando un poco sobre
hallazgos y acontecimientos históricos vemos que nos indican que los conflictos
bélicos son anteriores a las sociedades organizadas. Descubrimos algo muy
grave, que la guerra forma parte de la cultura de la humanidad. Las sociedades
veneran a sus guerreros, les dedican monumentos y nombres de calles y avenidas,
que por supuesto son nomenclaturas muchas veces polémicas.
Textos literarios muy remotos
como el Antiguo Testamento, o la Ilíada de Homero, un poema de género épico que trata el
asedio de la ciudad de Troya por los aqueos, para rescatar a Helena, esposa del
rey Menelao, la cual fue raptada por Paris, príncipe troyano. Después de este
hecho, se origina una guerra entre aqueos y troyanos. Debido a ello hubo
historiadores que asociaban siempre la guerra con la cultura sosteniendo que en
la época en que los hombres eran cazadores-recolectores, podríamos hablar de
violencia entre individuos, pero no de guerra.
Comenta
el periodista español Guillermo Altares: “El reciente descubrimiento de una matanza de hace 10.000 años, cerca del
lago Turkana, en Kenia, puede confirmar las sospechas que cada vez más
científicos barajaban, basadas también en la evidencia de que los chimpancés
organizan batidas contra otros grupos: la guerra es tan antigua como nuestra
especie, antes de que hubiese propiedades y territorios que defender, ya
existían conflictos.”
"Los neolíticos no
inventaron la guerra. Los cazadores recolectores del Paleolítico o del
Mesolítico ya combatían", escribe el investigador Jean Guilaine, del
College de France, en su último ensayo, Caïn, Abel, Ötzi: L'héritage
néolithique.
Este profesor, uno de los máximos
expertos en el Neolítico —el momento en que la humanidad domesticó las plantas
y los animales y comenzó la agricultura y, por lo tanto, la cultura moderna,
hace unos 12.000 o 10.000 años— cita otros casos de matanzas y brutalidades en la
prehistoria: “El más famoso es Jebel Sahaba, en
Sudán, un enterramiento del 12.000 a.C., en el que una veintena de los 59
cuerpos encontrados mostraba signos de violencia. Sin embargo, al tratarse de
un cementerio es posible que fuese una cultura con algún tipo de sedentarismo.
El caso de Turkana, desvelado por Nature en enero, es
diferente porque está claro que eran sociedades de cazadores nómadas con un
grado de violencia organizada tremendo.”
De hecho en la prehistoria la guerra
provoca una discusión entre Thomas Hobbes, que afirmaba que los seres son
violentos por naturaleza, “El hombre es un lobo para el hombre”, y Jean Jacques
Rousseau que hablaba del buen salvaje, basándose en la idea que recoge la creencia de que los seres humanos, en su estado natural,
son desinteresados, pacíficos y tranquilos, y que males como la codicia, la
ansiedad y la violencia son producto de la civilización.
Podemos hacernos muchísimas preguntas
sobre cuál fue el origen de la guerra, en realidad, estas preguntas se pueden
formular en casi todos los hallazgos del pasado remoto: la violencia es
indiscutible, la guerra se pierde en la niebla del tiempo.
¿Qué es un enemigo?
Por ejemplo: “Irán e Israel son dos países enemigos que
nunca logran ponerse de acuerdo”, “El ataque a la casa del empresario fue obra de algún enemigo”, “El dentista es mi enemigo, quisiera no
verlo nunca”, “Esta
excursión parece organizada por el enemigo: nos han llevado a los lugares más
feos de la ciudad”.

